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No resulta convenientes esas prácticas. Por un lado es de desear que tu futurible esposa sea normal, como tú. Y Dios te ha dotado de lo suficiente para en el uso normal propio del matrimonio no haya falta de nada. Además esas prácticas tienden por su propia naturaleza cifrar el matrimonio principalmente en la satisfacción sexual, lo que sería una desviación. Lo que en el matrimonio hay que dar, además por supuesto de la satisfacción corporal, es mucho, mucho, mucho, más y en lo que sí debes ejercitarte y practicar: saber renunciar a tus proyectos por los de otro, acomodar tus gustos a los de otro, importarte más que esté a gusto que estarlo tú, preguntar antes de decidir... Ponte a esto y pon lo otro en manos de Dios. Debo advertirte que, además de ser pecado la masturbación, también lo es provocar voluntariamente erecciones.
_________________ Encomiendo a la Madre de Dios a todos los que participan en este foro. Agradezco que te registres. Gracias
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