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Te entiendo perfectamente, tengo un año más que tú solamente pero a mi me pasaba lo mismo, desde bien pequeña. Luego crecí y lo convertí en una costumbre, consciente ya de que era un pecado. Me hacía perder tiempo, y sólo me daba tristeza. Te hace ser más egoísta. No puedes sentirte así de insegura, lo primero: Dios te quiere así, tal y como eres. Con tus fallos. Por eso murió por ti. Y lo segundo. Tengo 17 años y hace mucho que no lo hago. Alguna vez caigo, es normal. Pero no sabes lo bien que he superado esto: soy más feliz que antes, más segura de mi misma, más generosa. Habla con un sacerdote de forma habitual, te ayudará. Confiésate y pide, pide, pide su Gracias. No lo conseguirás sólo con tus esfuerzos sino cuando seas consciente de que necesitas su ayuda y tengas la humildad de pedírselo, cada día, como un empeño. Y luego agradecelo. El don de la pureza, de la castidad es el más bonito, el que más dignas nos hace e incluso más guapas por fuera. Ya lo verás, ¡ánimo!
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